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domingo, 31 de enero de 2016

Los nuevos buques de transporte de EEUU, o cómo la logística determina la estrategia.

Joint High Speed Vessel USNS Spearhead Overhead Shot

Un viejo refrán militar dice que cuando los aficionados hablan de estrategia, en realidad hablan de táctica, pero cuando lo hacen los profesionales, en realidad hablan de logística. Porque si cambias el modo de mover un ejército y sus suministros, habrás modificado profundamente lo que ese ejército es capaz de llevar a cabo, ya que los ejércitos caminan sobre su estómago y mantener en marcha una fuerza en movimiento es un reto proporcional a su tamaño y potencia.

La mayor potencia de fuego de nada sirve si no está en el lugar y el momento adecuados o si la ausencia momentánea de un elemento crítico la deja inoperable. Es por eso que algo tan poco atractivo como un buque de transporte puede modificar decisivamente la capacidad de una fuerza militar. De ahí el interés de la entrada en servicio del sexto ejemplar de un peculiar modelo de buque asociado a la marina estadounidense, el Expeditionary Fast Transport (transporte expedicionario rápido), y la inminente entrada en servicio del segundo Expeditionary Mobile Base (base móvil expedicionaria), barcos peculiares y económicos que servirán para multiplicar la capacidad de la armada estadounidense en algunos teatros de operaciones.

Rápido, aunque débil
Para cubrir la función de transporte rápido dentro de un teatro de operaciones, se diseñó la clase Spearhead, de la que se acaba de entregar el sexto ejemplar de los 30 que la marina estadounidense pretende adquirir. Basados en el diseño de un ferri rápido (Hawaii Superferry) y construidos por la empresa especializada Austal, los Spearhead tienen un diseño de catamarán y están construidos en aluminio. Tienen 103 metros de eslora, 28,5 metros de manga y un calado de apenas 3,83 metros, lo que les permite operar en aguas muy someras. La clase Spearhead dispone de cuatro motores diésel que los impulsan a una velocidad de 43 nudos, el equivalente a 80 kilómetros/hora, una velocidad que supera con mucho la de cualquier buque de cierto porte y que solo algunas lanchas rápidas pueden alcanzar. 

Estos vehículos están ligeramente armados (montajes para cuatro ametralladoras calibre 50) y disponen de una pista de aterrizaje capaz de operar helicópteros pesados CH-53 y de usar y transportar medianos como el MH-60 Seahawk. La ventaja de estos buques es su precio, apenas 108 millones de dólares por unidad, y su económico mantenimiento, que no supera los 26 millones al año. La clase está dirigida por civiles en la reserva, 40 tripulantes, y transporta hasta 600 toneladas de carga, o bien unidades tamaño compañía del ejército o la infantería de marina con sus vehículos. Dispone de amplias y cómodas cabinas de pasajeros, aunque sus limitadas instalaciones no les permiten estar periodos prolongados en el mar; no más de cuatro días cuando llevan 300 personas a bordo; 14 días si la tripulación no supera los 104. La bodega es grande y muy versátil, y se puede cargar con facilidad gracias a una rampa en popa. La principal ventaja de estos buques es su precio, apenas 108 millones de dólares por unidad, y su económico mantenimiento, que no supera los 26 millones al año.

Entre los inconvenientes se encuentra el diseño, inestable en mares agitados y que limita la velocidad máxima en función del oleaje. Con olas de hasta 1,5 metros puede acelerar al máximo, pero solo puede hacer 15 nudos con olas entre 1,5 y 2,5 metros, el equivalente a fuerte marejada; cinco nudos con mar gruesa, olas de 2,5 a 5 metros, y debe detenerse en cualquier oleaje superior. El diseño ha demostrado tener deficiencias estructurales; el primero de la clase, el USNS Spearhead, sufrió daños en la proa navegando con mar gruesa en 2015 y tuvo que ser reparado. Austal había modificado el diseño original para reducir peso, y esto tuvo como consecuencia un debilitamiento de la proa que será subsanado en el resto de los barcos. Los Spearhead han resultado ser menos versátiles de lo que esperaba la armada estadounidense. La rampa no permite la carga y descarga de vehículos pesados en alta mar o con condiciones por encima de marejada, y hay límites a su capacidad e interacción con barcos como las bases flotantes ESB, aunque se estudia un rediseño. 

Tampoco pueden actuar como transportes anfibios o llevar equipos de operaciones especiales a sus misiones, ya que su capacidad de lanzar lanchas y otros vehículos es limitada, al carecer de muelle sumergible. La construcción de su pista de aterrizaje impide que operen con el convertiplano V-22 Osprey, y su capacidad de supervivencia en mala mar o en zonas con oposición es dudosa, como mínimo. A cambio, se trata de barcos baratos, muy rápidos, capaces de transportar muy deprisa personal o equipo imprescindible siempre que sea en aguas litorales, que es para lo que fueron diseñados. Complementan bien e interactúan con el concepto de los Littoral Combat Ship (LCS), con los que comparten la versatilidad y el diseño modular. Su amplia bodega los ha convertido en plataformas experimentales, y por ejemplo el cañón electromagnético o 'rail gun' será puesto a prueba en el USNS Trenton a partir del verano de 2016. Con ciertas mejoras que amplíen su capacidad militar, podrían convertirse en plataformas útiles para operaciones como persecución del tráfico de drogas o control de fronteras, y todo por un precio muy ajustado.

Una base en donde haga falta
Una de las principales ventajas de los portaaviones es que proporcionan una base aérea situada en territorio internacional no sujeta a la voluntad de ningún otro país. Esta extraterritorialidad le da a la marina estadounidense amplia libertad para operar su aviación sin tener que pedir permiso a nadie, pero es igualmente útil para otro tipo de operaciones bélicas o cercanas a lo bélico, como las de ayuda humanitaria, operaciones especiales, persecución de elementos criminales como piratas, contrabandistas o mafias de la droga, limpieza de minas, etc. Hasta ahora esto precisaba el uso de un grupo de portaaviones o uno de los grandes anfibios dotados de cubierta de vuelo que cuentan también con capacidad de operar lanchas de desembarco y botes de pequeño tamaño. 

Para cubrir estas necesidades en conflictos de baja intensidad librando de compromisos a las grandes unidades, se inventó el concepto del originalmente conocido como Mobile Landing Platform (MLP, plataforma móvil de desembarco), que dio origen a dos tipos en servicio actualmente: Expeditionary Transfer Dock (ESD, muelle de transferencia expedidionario) y Expeditionary Mobile Base (ESB, base móvil expedicionaria), que es la clase que nos ocupa. La idea original era un buque semisumergible capaz de operar varias lanchas de desembarco o de pequeño calado en una posición concreta durante un largo periodo de tiempo y de recibir suministros de la cadena logística de la armada, incluyendo los buques preposicionados del Strategic Sealift Command (mando de transporte marítimo estratégico). Estos barcos son arsenales flotantes que aguardan en zonas 'calientes' del globo para armar a grupos expedicionarios con rapidez: se puede enviar mucho más rápido a la tropa si no tienen que llevar consigo su equipo. 

El ambicioso proyecto inicial se acabó recortando en tamaño y capacidades hasta acabar en los ESD actuales. Basados en los petroleros civiles de la clase Alaska, y con la  experiencia obtenida con un LPD de la armada, el USS Ponce, los ESD tienen 239 metros de eslora, 50 de manga y un calado de 12 metros, y desplazan más de 60.000 toneladas; su aspecto delata su origen civil, y de hecho son tripulados por civiles. Son capaces de hacer 15 nudos y tienen una autonomía de más de 9.000 kilómetros, y están diseñados para transportar y operar hasta tres 'hovercraft' militares LCAC. Su función principal es auxiliar, actuando como muelles flotantes para ayudar al desembarco de equipo y personal desde otros buques de transporte en conflictos de baja intensidad o cuando los 'marines' ya han desembarcado. Significativamente, no tienen pista de aterrizaje de helicópteros. A esta variante pertenecen los dos primeros, el USNS Montford Point y el USNS John Glenn.


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Recreación del USNS Lewis B. Puller

Más interesantes son las variantes ESB como el recién botado USNS Herschel Woody Williams y su gemelo el USNS Lewis B. Puller, que eliminan la opción semisumergible pero a cambio ganan una cubierta de vuelo con dos puntos de aterrizaje de helicópteros pesados y dos de aparcamiento, además de un hangar. Las lanchas y LCAC se siguen operando, pero desde grúas. Los ESB disponen de acomodos para personal diverso y pueden transportar una barcaza con capacidad para hasta 298 soldados más incluyendo equipos de operaciones especiales. Disponen de santabárbara y están diseñados para actuar como bases avanzadas capaces de operar durante meses en diferentes configuraciones, incluyendo operaciones de desminado con helicópteros pesados CH-53 y trineos dragaminas. De hecho, serán adaptados para que puedan operar con los convertiplanos V-22 Osprey, aunque por el momento se descarta que puedan usar los cazabombarderos F-35B.
Afloat Forward Staging Base (USNS Lewis B. Puller)
La utilidad de estos barcos es obvia: podrán permanecer en una posición durante meses apoyados por otros buques de transporte. Actuarán como base de patrulla costera, desminado y/o operaciones especiales según convenga, todo ello sin la huella y los costes de un gran grupo anfibio. Actuando en combinación con los buques preposicionados del mando de transporte estratégico podrán proyectar fuerza con rapidez en cualquier teatro de operaciones proporcionando una valiosa capacidad en conflictos de baja intensidad. Y todo por un precio relativamente reducido, para los estándares de la Armada EE UU. Y es que la economía ha llegado incluso a los presupuestos de la marina de guerra más potente del mundo. (Jesús.R.G.)


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Estados Unidos pone a prueba un nuevo minisubmarino.

Recreación de los MAIALE utilizados durante la II Guerra Mundial.
Recreación de los MAIALE utilizados durante la II Guerra Mundial
El Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos está probando diferentes versiones de un minisubmarino para poder infiltrar agentes. No se trata de la primera vez que el Pentágono ha experimentado con estos navíos.
Los minisbumarinos no son una idea nueva. También conocidos por su denominación italiana como MAIALE, fueron desarrollados en el año 1936 y especialmente utilizados en tiempos de la II Guerra Mundial. Estos 'torpedos humanos', que servían para vigilar e infiltrar agentes en territorio enemigo, también han sido utilizados por Corea del Norte para infiltrar espías en Corea del Sur.

Un torpedo capaz de llevar a 10 agentes
Ahora, Estados Unidos vuelve a apostar por esta tecnología para sus operaciones especiales, según informa 'Defense One'. El objetivo es utilizar un torpedo de apenas apenas diez metros de longitud para llevar a seis o diez miembros SEAL de la Marina hacia las costas enemigas. El Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos está probando un par de diferentes versiones de un minisubmarino de 31 pies. 

El navío sería pilotado manualmente y dirigido por sonar. No es la primera vez que el Pentágono ha experimentado con minisubmarinos para las operaciones encubiertas. En 1994, el Ejército lanzó un programa para construir seis submarinos de 65 pies -cerca de 20 metros- y dos instalaciones de almacenamiento por un coste de 524 millones de dólares -aunque el coste se incrementó hasta los dos millones en el año 2003-. (Jesús.R.G.)

Fuente: http://www.onemagazine.es/

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Revelado el plan secreto de transformar al Boeing 747 en un bombardero con 70 misiles.


En la década de 1980, la compañía estadounidense Boeing ofreció un plan para convertir a un avión 747 civil en un bombardero capaz de transportar hasta 70 misiles de crucero, informa el diario británico 'Daily Mail'. El objetivo era crear un bombardero de bajo costo, un 15% más barato que el B-2, pero capaz de transportar 50 misiles más que su predecesor. Una ventaja importante del plan, de acuerdo con Boeing, radicaba en que para el enemigo resultaría difícil diferenciar un B-747 de un 747 civil. Además, una vez tocara tierra en un aeropuerto, no atraería la atención de los residentes. El avión, que sigue siendo un concepto, fue nombrado 'Cruise Missile Carrier Aircraft' (CMCA). El diseño se basó en una versión de carga del avión 747-200C, con nueve lanzadores montados en pistas del interior de la cabina. 

Cada lanzador llevaría ocho misiles que podrían estar ocultos en la parte trasera derecha de la aeronave. Asimismo, un sistema eyector empujaría los misiles en la corriente de aire de una puerta al lado derecho de la cola del 747. El centro de mando y control, a su vez, se situaría en la zona, donde suelen sentarse los pasajeros de primera clase. A pesar de todo, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF) no pidió a Boeing continuar con el proyecto, luego que el B-1 recibiera más fondos durante la presidencia de Ronald Reagan en conjunto con una serie de mejoras del B-52. "Este tipo de aviones, sobre todo si fueran equipados para llevar pequeñas municiones guiadas por GPS, podrían haberse convertido en un sistema de armas muy eficaz para las guerras en Afganistán e Irak", comenta el experto militar Tyler Rogoway, citado por el diario. (Jesús.R.G.)


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Filtran detalles de dos nuevos equipos de inteligencia de las fuerzas especiales rusas.


Las unidades de las fuerzas especiales del Distrito Militar del Sur del Ministerio de Defensa de Rusia este viernes han llevado a cabo en la región de Krasnodar las pruebas de un nuevo equipo de inteligencia: el sistema estacionario Intrigan y el módulo portátil Ironía, informa el diario 'Rossíiskaya Gazeta'. Aunque Defensa no revela las características de los nuevos equipos, la prensa rusa se hizo eco de algunos detalles. De esta manera se sabe que el complejo de inteligencia óptico-electrónico Intrigán pesa 15 kilos y se instala en vehículos blindados de personal. El Intrigán puede identificar blancos del enemigo (ya sean personal militar o vehículos terrestres o aéreos) a una distancia de hasta 12 kilómetros independientemente de las condiciones climáticas, orográficas y lumínicas. 

La información sobre la posición del objeto se trasmite al punto de mando a través de un canal digital codificado que no puede ser descifrando por ninguna tecnología o dispositivo existente hasta la fecha. Se prevé que este equipamiento sea utilizado en el marco de operaciones especiales contra diversos grupos armados. El complejo de inteligencia Ironía, por su parte, ofrece unas capacidades parecidas a las del modelo Intrigan, pero tiene un peso de 3,2 kilos, lo que lo convierte en una herramienta de vigilancia trasportable por un grupo de solo dos soldados, uno de los cuales utiliza el módulo mientras el segundo se encarga de la trasmisión de los datos obtenidos. (Jesús.R.G.)


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